Friday, December 14, 2012

¡De pensar que había eliminado éste blog!

¿Cómo pude haberlo hecho? ¿En qué estaba pensando? Tal vez consideré que era demasiado personal como para ser un blog público, pero de verdad, me resbala la opinión de la gente. Y preciso sobre eso quiero escribir hoy. Sobre opinión.

Hoy en día es tan difícil de hecho tener una opinión específica sobre un tema. La incursión de la propaganda, la influencia que ésta tiene en las personas, el establecimiento de tendencias, el poder de los sistemas de comunicación han básicamente homogeneizado culturas enteras. Por ejemplo, aquí en Alemania me produce cierta sensación de disgusto, me repele que las jóvenes usen los mismos zapatos. Exactamente los mismos, la misma figura, los mismos colores y lo combinan con la misma ropa. Por dios, tengan criterio. Sean diferentes. Parecen un rebaño, todas siguiendo una misma tendencia. Pero bueno, eso es tan sólo moda.

Parte de lo que me lleva a este tema es el reciente tiroteo en Connecticut, Estados Unidos, del cual surge de nuevo la pregunta que ví en un texto de mi clase de inglés: ¿Es Estados Unidos el país correcto? Sobre tendencias, ni hablar. Norteamérica desarrolla e impone tendencias con un método psicológico pasivo, el cual exalta por medio de redes sociales y los medios a aquellos que utilizan éstas tendencias, y suprime o considera "minoría" a lo que no la sigue. Y ahora, derivándose de los hechos pasados y en relación con el texto, en el contexto político, ¿quién es Estados Unidos? Todos conocemos su historia: la migración de los puritanos hacia América del Norte, el establecimiento de colonias, todos vimos Pocahontas, todos sabemos de la gran y gloriosa independencia de Estados Unidos, todos conocemos las épocas de racismo, luego la Gran Depresión, las guerras mundiales, la Guerra Fría hasta ahora. Ahora. ¿Qué ha sido de Estados Unidos en el siglo XXI? Hablemos entonces de George Bush, cómo este... hombre. Durante el periodo que este señor estuvo en la presidencia, Estados Unidos lideró el papel protagonista en las guerras del medio oriente. Sin ningún sentido de humanidad, el señor Bush fácilmente ordenaba tropas y tropas a que alimentaran una guerra de petróleo, porque es eso y nada más. Conozcamos la familia Bush! Desde los tiempos de la Primera Guerra Mundial tiene esta familia récords en la industria militar, eso significa, el comercio de armas, contratos de guerra, suplemento de materia prima tal y como el petróleo. Yendo un poco más adelante, tanto el padre del Bush contemporáneo (todos recordamos su carita de mosquita muerta), como él mismo, hacían parte de una empresa llamada Harbinger Group Inc., de la cual se alega que tenía conexiones con la CIA (vaya presidentes los que se manda Estados Unidos), y cuyo principal interés es el petróleo.

Devolviéndome al punto principal (yo como siempre divagando), quería mencionar la majestuosa y 100% segura Segunda Enmienda de la constitución de Estados Unidos. Tan bellos los americanos dándole el derecho a cualquier ciudadano de tener nada más y nada menos que un arma. Violencia, de eso se trata la historia americana. Llegaron siendo forasteros a Norteamérica, y ¿qué se les ocurrió? Violentar contra los indígenas que ya vivían ahí. Escapados de Inglaterra, ahora éste les reclama materia prima, y los americanos responden naturalmente con violencia. Y los más inteligentes pensaron en que esa violencia tiene que alimentarse con miedo, así que se creó la propaganda del terror, y para colmo en 1791 se pasa la Segunda Enmienda, ya que somos americanos y somos el centro de atención: todos quieren atentar contra nosotros, así que armemonos y seamos precavidos hasta con el polvo que dejamos. Muy inteligentes. Luego traen negros esclavos porque se creen racialmente superiores, los cuales hacen todo el trabajo por nosotros, pero ¿saben qué? Creemos a la KKK para exteriorizar esta violencia inevitable que crece en nuestros corazones americanos. Y el resto de la historia ni se diga. Ésta segunda enmienda data del siglo XVIII. Estamos hablando de hace mucho tiempo atrás, y ésta terrible enmienda sigue vigente hasta días como éstos, en los cuales las minorías oprimidas utilizan para sacar esa violencia milenaria dentro de sus corazones blanquirojos estrellados, y atentar contra personas inocentes.

Qué puedo decir que se notó mi apatía hacia Estados Unidos, y mi alma se regocija en éste hecho. No hay nada más triste en creer que Estados Unidos es el país correcto, como lo menciona el autor del repugnante libro que leí para mi clase de inglés, como lo hacen mis compañeros alemanes, los cuales ciegamente defienden al autor. Por el hecho de que sea un libro, no necesariamente es verdad. Considérese que el autor es un periodista de Nueva York que escribió éste libro en el mandato de Bush. ¿Cuán imparcial puede ser su opinión? Es ridículo cómo las casas editoriales permitieron que semejante blasfemia llegue a oídos de estudiantes, y aún más ridículo cuán ignorante estos estudiantes son. Un periodista, el principal creador de la propaganda del terror, el artista que traza con su pincel sangre y miedo en cada imagen, hablando sobre Estados Unidos con una -me atrevo a llamar- exaltación nacionalista derivada del mandato de Bush, mencionando el terrorismo del mundo árabe en cada párrafo que pudo, mostrando un evidente McCartismo cuando habla de política. Y lo más indignante: pidiendo revisiones de editores para artículos de internet ya que muchos "no tienen filtro", mientras que pide a los países subdesarrollados que se examinen. Mi recomendación para usted es que se revise a sí mismo y se busque todo editor culto que pueda encontrar y vaya preparando otra edición de su intento de texto, señor Friedmann, si es que se acepta semejante falacia en el mercado. Claro que si es por el mercado americano, cualquier porquería como la de usted puede ser publicada y hasta promovida.

Finalmente, quiero extender mis ateas condolencias hacia las familias de las personas fallecidas en el tiroteo de Connecticut, aunque no sepan español, ya que su estatus de americanos no los autoriza aprender una segunda o tercera o cuarta lengua. Reitero también que la violencia no es ningún camino, y si lo es, ya sabemos a cuál degradante resultado de país puede llegar a ser. Y por último, respetable presidente Obama, usted que demuestra tener algo de corazón, en nombre de todos los vitalistas, le agradeceríamos engrandecidamente modificar con cautela la Segunda Enmienda, de modo que sea más fácil que la Tierra gire al revés que la adquisición de armas por cualquier ciudadano ignorante y afligido.

Me despido diciendo ¡Estoy de vuelta!