Thursday, November 7, 2013

Adentro y afuera

A veces pienso que estoy realmente enferma de la cabeza. Uno de mis grandes problemas es que mi cabeza no deja de hablar, y siempre tengo que estar pensando en algo o hablándome a mí misma para no caer en un estado de silencio mental, el cual odio. La verdad, es que necesito estrés para poder funcionar bien. Muchas personas darían lo que fuera por no tener que estar tan estresados sobre su trabajo, su vida personal, sus carreras, estudios, finanzas, etc., etc. Pero en mí caso, yo necesito saber que para cierto período de tiempo debo haber hecho tales cosas para poder encontrar estabilidad en mi vida. Planeo mis días y mis semanas de acuerdo a las cosas que tengo que hacer y si no tengo que hacer nada, no sé qué hacer con mi tiempo libre. Obviamente lo puedo emplear en algunas de las cosas que más me gustan: dormir, ver películas, leer o cocinar. Pero al final de eso siento que he perdido una cantidad de tiempo que pude haber empleado para otras cosas, o me doy cuento que estuve haciendo excusas a mis amigos para perder el tiempo conmigo misma, en algo que no me va a aportar nada para mi futuro. Teóricamente debería emplear mi tiempo para estudiar e investigar, pero de veras, ¿quién quiere hacer eso si se puede dormir?
Ahora, a veces pienso que tengo un desorden de personalidad múltiple. Por un lado soy una misántropa, andrógina con tendencia a la distopía y a la demencia, y por otra soy una hija de la tierra que todavía cree en la bondad de las personas y ve un futuro con esperanzas. Eso hace que mi interacción con las otras personas sea muy variada, y que a veces pase de ser una persona a ser otra completamente diferente.
Mi inestabilidad mental esta empezando a mostrarse físicamente. He estado durmiendo de 5 a 6 horas desde el caso Christian, y muchas veces me quedo sentada pensando, viendo su botella (es una botella de Coca Cola con su nombre, qué infantil de mí, lo sé) y pensando en qué debería hacer sobre él (les prometo que será el tema de la próxima entrada), o me quedo pensando en todas las cosas que debo hacer y las que quiero hacer, y dejo de dormir por que mi mente no para de hablar. Y ya empecé a sentir las consecuencias de eso: tengo ojeras debajo de los ojos más profundas que la trinchera de Mariana, tengo dolor de espalda que está a punto de sacarme lágrimas, estoy físicamente agotada, y estoy perdiendo la concentración en clase. No se cuándo parar, no sé cómo callar mi mente. No se cómo ser más estable.

¿Cuáles son mis límites?

Monday, November 4, 2013

Altruismo vs. Egoismo

Alerta: Basura existencial

A veces me pongo a pensar, sobre quien soy verdaderamente. Últimamente he notado que soy una especie de gas que se acomoda a los recipientes en los que se encuentra, y de alguna manera me acomodo y tomo la forma de las personas con las que interacto. Es casi como si tuviera muchas caras, infinidad de personalidades, y no sé si estoy a gusto con eso. Una de las cosas que no me gusta en las personas es que pretendan ser personas que no son, véase el caso Christian.

El caso Christian
Sucede, pasa y acontece de que ustedes ya sabrán y soy una enamorada perdida. Me enamoro todos los seres de este planeta, sólo basta con una mirada y el pensamiento correcto. Eso fue lo que pasó con Christian, un compañero de clase al cual invité a que durmiera en la cama (y no en el sofá como estaba haciendo) mientras descansábamos de una fiesta de un amigo. Claramente hablé con el, y me contó cosas inimaginales, no pensé que existiera un ser tan hermoso, tan compasivo, tan altruista en la tierra como él. Pensaba que hombres como el ya no existían y pensé en ser la persona más afortunada en haberlo encontrado y claramente en una noche me enamoré de él, porque fue muy fácil hacerlo, porque me dio exactamente lo que estaba buscando en el momento preciso. Pasa que no dejé de pensar en el en toda la semana y al fin de semana siguiente al despedirme de él, él me pidió que durmiera con el. Hablamos hasta la madrugada y obviamente me perdí más en mi amor por él. Por él me volví vegana (lo sé, fue una excusa estupida pero no me quita lo a gusto que estoy con mi decisión).
El punto es que le gustaba una compañera de clase, Dasha, una rusa que era muy amiga mía, y lastimosamente mi alarma altruista no dejaba de sonar, así que le ayudé a hacerse novio de Dasha, acutalmente estan juntos y me da un tick en la rodilla cada vez que los veo juntos. Obviamente no quiero a Dasha como la quería antes como amiga: ella incluso sabía que me gustaba Christian y cuánto me gustaba Christian. Con el conecté en puntos que ni siquiera sabía que tenía, tocó una de las partes más profundas de mi ser, me movió en lo más recóndito de mi pensamiento y no puedo simplemente dejarlo pasar así como así. E incluso sabiendo que me gustaba demasiado, que lo amaba (¿o amo?), decidió estar con él. No se ustedes niñas del mundo que piensan de la vida, pero para mí va primero una amiga que un niño. Los hombres vienen y van pero las amigas quedan para toda la vida. Recuérdese: Chicks before dicks.
Obviamente sigo queriendo a Christian. Cada vez que lo veo siento algo agridulce, quiero partirle las piernas por haber roto mi corazón, pero al mismo tiempo me alegra verlo tan feliz con su novia. Hay calma en sus ojos y eso me calma a mi también, pero claro luego quiero sacarle los ojos y hacer que se los trague junto con sus huevas. Perdonen ustedes la expresión.

El punto de esta historia es: Altruismo o Egoismo. ¿Qué es mejor en qué situaciones? Tomo el ejemplo de hoy. Siento que me desvivo tanto por otras personas, que siempre les estoy dando todo de mi, mi tiempo, mi energía, salgo de mis maneras para poder ir de acuerdo a las suyas y todo para complacerlos (¿o para caerles bien?) y a veces pienso que no hay nadie que haga eso por mí. Siento que muchas veces soy yo la que tiene que hacer el esfuerzo y los sacrificios por otras personas, pero al fin y al cabo esas personas no me tratan de la misma manera como yo los trato, con tanto aamor y respeto y dedicación, como creo que se merecen cada una de las personas en la Tierra. Entonces me pregunto, ¿vale la pena tanto altruismo o debería ser un poco más egoísta con los demás y emplear mi energía, mi tiempo y mi dinero (!!!) en mí misma? La verdad es que he tratado de ser egoísta por varias épocas de mi vida y no me ha gustado para nada, y me siento muy mal conmigo misma sabiendo que he podido hacer algo por los demás pero no lo hice por no salir de mi zona de confort. Obviamente espero que algún día esto se me devuelva de la manera que más me convenga (o que más quiera, véase caso Maksim)

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El caso Maksim
Sucede, pasa y acontece que en los primeros días del Studienkolleg llega un ruso de dos metros de alto con un ojo morado y una chaqueta de cuero a una lectura. ¿Enserio? Ojos morados y alturas sobrenaturales son mi debilidad. Entonces me enamoré de él, obviamente en un nivel más superficial que el de C., al punto de decidir (¿y profetizar?) que él será el papá de mis hijos y yo llevaré su apellido. Es un apellido hermoso, Naumenko, y ya hasta escogí al nombre de mis hijos para que combinen con el apellido, pero sean nombres normales en español también. Curioso estos pares Latinoamérica-Rusia que se van formando. Por medio de mis amigas rusas lo voy conociendo poco a poco, muy despacio para lo que me gustaría de hecho, pero espero poder algún día formarle una conversación bien amena. Lamentablemente, no es que le caiga muy bien a mis amigas rusas a pesar de ser un amor (le llevó un ramo de flores enorme a mi amiga Masha que cumplió años hoy), así que siempre es difícil hacer que vaya a las fiestas que nosotros hacemos porque nadie lo quiere invitar (pobre de mi amor). Lamentablemente también, él sabe que me gusta y su mejor amigo sabe que me gusta y todos saben que me gusta así que la probabilidad de que algo pase ya que sabe que me gusta tiene una tendencia muy triste a cero. Veremos que pasa. Tengo hasta Febrero para ganármelo, si para mi cumpleaños (10 de Febrero, anótenlo por favor) no pasa nada, entonces ya desistiré y me renegaré a mi soltería y me compraré un perro.
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Sé que debería ser un poco más egoísta y hacer las cosas por mí y para mí, pero no dejo de pensar en las otras personas y como quiero de que estén bien así yo me esté privando de sueño, esté enferma o simplemente cansada al punto de no poder más. Es un problema, realmente lo es porque no es nada sano para mi cuerpo ni para mi mente, pero es algo que siento que debo hacer porque luego me sentiré peor conmigo misma. ¿Saben qué es irónico? Christian me dijo que su misión en el mundo era reparar a todas las personas. A mi me volvió una catástrofe emocional y ahora soy yo la que no digo que quiero reparar a todo el mundo, sino que en verdad lo hago, pero a costa de mi propia salud física y mental.

¿Soy un ser lleno de sacrificios? ¿Soy un espejo? ¿Soy nadie y por eso me es tan fácil hacerlo todo por todos?

¿Quién... soy?

Andy

Sunday, September 29, 2013

Volví ya por segunda vez

No puedo creer que se me haya olvidado este blog y me disculpo con mis lectores inexistentes, les prometo que volveré a escribir a seguido ya que han habido muchísimos cambios en mi vida y necesito una terapia constante, que por supuesto es escribir.

Estoy actualmente en Berlin, en el Studienkolleg de la TU Berlin preparándome para por fin poder estudiar algo en este país. Obviamente esperaba tener muchos compañeros asiáticos, y sorprendentemente somos una mayoría latina en mi clase, lo cual me encanta porque puedo hablar español y compartir muchísimo más con ellos que con otras personas, pero la gran desventaja es el no poder practicar el alemán. Por supuesto tengo una solución para eso, soy amiga de las rusas de mi salón. Es perfecto porque hablamos siempre en alemán, ellas me enseñan ruso y yo les enseño español. Llego a Alemania a aprender alemán y termino hablando ruso y francés. Me encanta.

Y me encanta Berlin. El transporte es fabuloso, excepto los domingos ya que no es tan frecuente, la ciudad es encantadora, hay demasiados lugares para comer (es absurdo) y estoy probando comida de todos los países posibles. Ahora, en cuanto a la comida, empezando Septiembre decidí volverme vegetariana y hace una semana decidí volverme vegana. Ahora, eso me limita mucho en cuanto a poder probar comidas de otros países, pero la verdad no puedo estar más a gusto con mi decisión. He encontrado suficientes alternativas a las comidas que más me gustan y sobretodo he encontrado un gran amigo que me inspiró y me apoyó en esto. Sobre él les contaré en otra ocasión.

Thursday, March 14, 2013

El caso de los 10 euros

Por más que parezca una historia ficticia, lo que les voy a contar paso de verdad.

Estaba caminando hacia mi casa en una fría tarde de Febrero con una amiga cuando encuentro 10 euros en la carretera. Justo antes de encontrarlos había visto una pareja que salía de su casa e iba para su auto. Me detuve, los recogí y lo primero que pensé fue en devolverlo a las personas que acababa de ver, ya que estaban a no más de 3 metros de distancia y lo más probable, si no era lo cierto, era que fuera de ellos. Estuve a punto de devolverlos cuando pensé en mi propia situación económica. Para ese entonces me quedaban escasamente 15 euros para intentar sobrevivir medio mes, y con otros 10 no tendría que recortar tanto mis gastos (a parte de que debía ir a Frankfurt muy pronto, y ese viaje no estaba entre mis gastos). Le pregunté rápidamente a mi amiga sobre qué debía hacer. Ella me respondió que si ellos tienen un auto era porque tenían dinero, y no les iban a faltar 10 euros. Tomé su consejo y me los quedé, regocijándome en que ya podía relajarme un poco más.

Luego, sin explicación, desaparecieron los 10 euros.

Estaba 110% segura de que estaban dentro del forro de mi celular, donde guardo ese tipo de cosas.

Busqué por todas partes y no los encontré.

Desde que los tomé supe que debí haberlos devuelto. No pasé ni una hora con ellos y desaparecieron. Fue casi mágico. Fue como si hubiera alterado alguna parte del "destino" o de lo que "debió haber pasado", y el mismo destino se encargo de corregir su curso. No eran míos esos 10 euros y al final terminaron no siéndolo. No lo lamenté pues supe que debí haberlos entregado, así no fueran de ellos, a la pareja caminando hacia el carro.

Y así pasé todo el día de ese día de Febrero pensando en cuán perfecto es el universo y cuán cierto es el destino.

Sunday, February 3, 2013

Reflexiones sobre la edad y otras maldiciones

He aquí una niña de 17 años, próxima a cumplir 18, consternada y horrorizada de la maldición que llamamos "edad". Ese número que hace ser juzgados. Casarte a los 40 o a los 16, ¿qué más da? La verdad, mis queridos lectores, es que la edad es una mentira. Es una excusa inventada por los hombres para crear restricciones legales, sociales, etc.

Ahora que estoy próxima a cumplir los 18 se me viene el mundo encima. Mis sticky notes han disminuido significativamente debido a las numerosas tareas que me traen esos queridos 18. Mientras el resto del mundo piensa en que por fin pueden comprar alcohol, o pueden manejar libremente, o pueden comprarse cigarrillos sin ser cuestionados, yo debo ocuparme de cuentas de banco, cambios de pasaporte y visas, solicitudes de residencias, prácticas y especies de pasantes que debo hacer para que mi hoja de vida se vea al menos presentable. A partir del 10 de Febrero entraré al cruel e infatigable mundo, un mundo sin perdón, sin segundas opciones. Me adentro a la selva de cemento, a pelear por un puesto en la Universidad, por una residencia, entro a pagar servicios, tomar cuentas de una casa. Las consecuencias caen ahora sobre mí y ya no habrá papi ni mami.

Es escalofriante, a decir verdad. Y es ahí donde interiorizo el significado de la vida desde un punto de vista muy Hobbiano. Nuestros padres nos traen al mundo, nos educan y luego nos lanzan al vacío, a que nos salvemos por nosotros mismos, desempeñando trabajos que no nos apasionan, pero nos proporciona el dinero suficiente como para repetir el ciclo, y si realmente hacemos lo que nos gusta, aquello no nos dará una vida "buena". Entonces me pregunto, ¿vale la pena traer una persona a semejante mundo tan cruel, tan oscuro, tan corrupto, tan falto de valores? ¿Hacia un capitalismo sin estribos, haciéndote una máquina de trabajo para satisfacer a la clase rica? ¿A un mundo arrasado por la industrializacion (más especificamente, por la avaricia), medio muerto, con aire y agua altamente contaminados, con productos al noventa porciento de cáncer? ¿En estos momentos es un 'no' rotundo.

Hay que admitir que Hobbes era algo pesimista, aunque no hay que ignorar la cruel realidad de su punto de vista. Sin embargo, podemos hacer de la vida algo hermoso. Trabajar para vivir, no vivir para trabajar, aunque sea una ardua tarea en estos tiempos del capitalismo.

Volviendo al tema, el 11 de Febrero será un día ocupado, estresante, lleno de papeles, firmas, oficinas y humo. Ya seré una adulta. Tengo tareas y responsabilidades, y por consiguiente, angustias (muy Sartriano). Y estas angustias me persiguen, no me dejan dormir, me hacen morderme los labios, comerme las uñas y apretar los dientes. No es ningún cambio aparente: despertaré como cualquier otro día, pero sobre mis hombros caerá el peso del mundo, y un pedazo de mi alma morirá. De eso estoy segura.